Hace un año atrás se iba físicamente Néstor Kirchner. Un 27 de octubre del 2010. Quién fuera presidente de nuestra patria desde el 2003 al 2007.
Hasta ese momento – el 2010 – Néstor ya era muy valorado por muchos sectores políticos, sobre todo los más cercanos al PJ – ya que Kirchner era su presidente a nivel nacional – pero también por muchos sectores que valoraban otras medidas que se habían hecho durante su gestión.
Pero fue luego de su fallecimiento, que la sociedad empezó a juzgar a Néstor desde otro punto de vista.
Néstor ya no era solo un ex – presidente, sino que era algo más. Era el presidente que vino para marcar un antes y un después en la historia Argentina.
Desde muchas organizaciones, centros culturales, peñas, y también partidos y agrupaciones políticas, se empezó a valorar su gestión un poco más.
Las organizaciones que nacen en respuesta a la aguda crisis socio-política-económica del año 2001- se conforman por muchos compañeros que durante los ’90 militaron contra las políticas neoliberales que, como no podía ser de otra manera, iban a terminar en la crisis de aquel diciembre trágico. Es por eso que a medida que iba pasando el primer gobierno de Néstor, el debate político se ponía un poco más complicado y más tenso para aquellos que no estaban enrolados en un partido político, en una corriente vertical o en un frente transversal – mas complicado porque no tenían un pulgar que baje línea- frente a una gestión que tibiamente empezaba a levantar las banderas y los reclamos de muchos sectores que reclamaban hacía muchos años: una patria grande, justa y para todos. Ya no era tan simple estar enfrentados a un gobierno que empezaba a tomar nuestros reclamos y los hacía políticas de estado.
Hasta ese momento – el 2010 – Néstor ya era muy valorado por muchos sectores políticos, sobre todo los más cercanos al PJ – ya que Kirchner era su presidente a nivel nacional – pero también por muchos sectores que valoraban otras medidas que se habían hecho durante su gestión.
Pero fue luego de su fallecimiento, que la sociedad empezó a juzgar a Néstor desde otro punto de vista.
Néstor ya no era solo un ex – presidente, sino que era algo más. Era el presidente que vino para marcar un antes y un después en la historia Argentina.
Desde muchas organizaciones, centros culturales, peñas, y también partidos y agrupaciones políticas, se empezó a valorar su gestión un poco más.
Las organizaciones que nacen en respuesta a la aguda crisis socio-política-económica del año 2001- se conforman por muchos compañeros que durante los ’90 militaron contra las políticas neoliberales que, como no podía ser de otra manera, iban a terminar en la crisis de aquel diciembre trágico. Es por eso que a medida que iba pasando el primer gobierno de Néstor, el debate político se ponía un poco más complicado y más tenso para aquellos que no estaban enrolados en un partido político, en una corriente vertical o en un frente transversal – mas complicado porque no tenían un pulgar que baje línea- frente a una gestión que tibiamente empezaba a levantar las banderas y los reclamos de muchos sectores que reclamaban hacía muchos años: una patria grande, justa y para todos. Ya no era tan simple estar enfrentados a un gobierno que empezaba a tomar nuestros reclamos y los hacía políticas de estado.
Cuando se atiende al ejercicio de la memoria – que siempre es bueno en un país que estuvo trágicamente teñido por sangre, dictadura, muerte, persecución y represión - se ve que desde que Kirchner asumió como presidente hubo un corte (bastante radical) con los gobiernos neoliberales anteriores de Carlos Menem – De la Rúa y Duhalde (el malo – el represor – el barón del conurbano). El Duhalde bueno es el Secretario de Derechos Humanos, el abogado de familiares de víctimas del terrorismo de estado.
Una de las primeras y grandes (si no la más) medidas del gobierno de Kirchner, fue bajar el cuadro de Videla que estaba colgado en casa de gobierno. Con todo lo que eso significa! Es verdad que la patria no se hace con simbología, pero esto no era simplemente simbólico: esto era decirle a los grandes medios de comunicación – quienes habían pactado con la junta militar en la dictadura del ’76 – que acá las cosas iban a empezar a tomar otro rumbo. Que este gobierno, a diferencia de los anteriores, iba a marcarle la agenda a la economía y que el estado iba a hacer política económica y no se iba a subsumir la política en la economía. Esto era decirle a la oligarquía terrateniente que había asumido un gobierno con convicciones democráticas y antigolpista.
Y para los que quieren seguir insistiendo en que la patria no se hace con simbolicidades, les recordamos que: desde el 25 de mayo de 2003 hasta la fecha de hoy – 26 de octubre del 2011 han pasado 8 años, y en materia de derechos humanos se ha ido en una escalada permanente, cada vez mas y mas. Néstor bajo el cuadro de Videla, allá lejos, hace 8 años, y hoy se conoció la sentencia de Astiz y otros 10 genocidas que mataron gente, torturaron y la violaron en lo que era la ESMA – escuela mecánica de la armada – que entre el 76 y el 82 se convirtió en un centro clandestino de detención. Para todos ellos perpetua.
A medida que empezaban los juicios por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura Argentina, se iban recuperando cada vez mas nietos de desaparecidos y también hijos, lo que esto lleva a algo más profundo: recuperar la identidad perdida, poder conectar los lazos familiares de quienes no se tenían rastros. Y nuevamente, se había puesto en marcha un gobierno diferente: mientras todos los anteriores le fueron esquivos a enfrentarse a un pasado trágico y a un poder hoy todavía enquistado, Néstor dio lugar a los reclamos de las organizaciones de derechos humanos, las ONG, las organizaciones de base, los partidos políticos, los sindicatos, y juntos (porque sin su pueblo traccionando un presidente nunca puede construir una patria más justa ) el estado y la sociedad , condenaron un pasado trágico y doloroso, pero que por suerte – como dijo el presidente de la corte suprema: “En materia de derechos humanos no hay vuelta hacia atrás”. Y es feliz poder decir Sociedad y Estado, y asociarlos, y decir “juntos”, porque si hubo algo que verdaderamente vino a rearmar y reorganizar Kirchner fue justamente eso: que el estado sea la herramienta de transformación de la sociedad a través de la praxis política. De su praxis política. La sociedad y sus protagonistas ahora podían definir y forjar su propio destino.
Todo aquello que el neoliberalismo de los ‘90 hizo hincapié en separar, el estado de la sociedad y por lo tanto de la política, desde el 2003 se pudo volver a juntar.
Y aquí un tema siempre en disputa. Por un lado: es claro que Kirchner solo no podía, y que la lucha y militancia de miles de compañeros durante los gobiernos de Menem- De la Rúa y Duhalde, no solo que es inestimable e inconmensurable, sino que histórica y dialécticamente necesaria, porque sin su lucha no se caía Menem, no se caía De la Rúa y no llamaba a elecciones Duhalde.
Por el otro lado: cuando Néstor asumió puso toda la voluntad para que esos reclamos y luchas previas salgan a la luz y se hagan política práctica. Condujo un país que estaba en una aguda crisis y lo sacó a flote.
La pregunta final: ¿de quién es el mérito? ¿50 y 50? ¿Sólo del pueblo? ¿Sólo de Néstor? Una sola cosa es clara: tanto pueblo-puebladas como presidente-militante fueron histórica y dialécticamente necesarios, para reconstruir la patria, llevar la bandera de los derechos humanos a la victoria, tener un crecimiento sostenido en materia económica durante 8 años, pujar las paritarias de los trabajadores siempre en aumento, no hacer ajustes a los salarios, estatizar las jubilaciones, recuperar las fábricas e inaugurar cooperativas de trabajo, apostar a la industria nacional y devolver el trabajo a más de 5 millones de argentinos.
Una de las primeras y grandes (si no la más) medidas del gobierno de Kirchner, fue bajar el cuadro de Videla que estaba colgado en casa de gobierno. Con todo lo que eso significa! Es verdad que la patria no se hace con simbología, pero esto no era simplemente simbólico: esto era decirle a los grandes medios de comunicación – quienes habían pactado con la junta militar en la dictadura del ’76 – que acá las cosas iban a empezar a tomar otro rumbo. Que este gobierno, a diferencia de los anteriores, iba a marcarle la agenda a la economía y que el estado iba a hacer política económica y no se iba a subsumir la política en la economía. Esto era decirle a la oligarquía terrateniente que había asumido un gobierno con convicciones democráticas y antigolpista.
Y para los que quieren seguir insistiendo en que la patria no se hace con simbolicidades, les recordamos que: desde el 25 de mayo de 2003 hasta la fecha de hoy – 26 de octubre del 2011 han pasado 8 años, y en materia de derechos humanos se ha ido en una escalada permanente, cada vez mas y mas. Néstor bajo el cuadro de Videla, allá lejos, hace 8 años, y hoy se conoció la sentencia de Astiz y otros 10 genocidas que mataron gente, torturaron y la violaron en lo que era la ESMA – escuela mecánica de la armada – que entre el 76 y el 82 se convirtió en un centro clandestino de detención. Para todos ellos perpetua.
A medida que empezaban los juicios por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura Argentina, se iban recuperando cada vez mas nietos de desaparecidos y también hijos, lo que esto lleva a algo más profundo: recuperar la identidad perdida, poder conectar los lazos familiares de quienes no se tenían rastros. Y nuevamente, se había puesto en marcha un gobierno diferente: mientras todos los anteriores le fueron esquivos a enfrentarse a un pasado trágico y a un poder hoy todavía enquistado, Néstor dio lugar a los reclamos de las organizaciones de derechos humanos, las ONG, las organizaciones de base, los partidos políticos, los sindicatos, y juntos (porque sin su pueblo traccionando un presidente nunca puede construir una patria más justa ) el estado y la sociedad , condenaron un pasado trágico y doloroso, pero que por suerte – como dijo el presidente de la corte suprema: “En materia de derechos humanos no hay vuelta hacia atrás”. Y es feliz poder decir Sociedad y Estado, y asociarlos, y decir “juntos”, porque si hubo algo que verdaderamente vino a rearmar y reorganizar Kirchner fue justamente eso: que el estado sea la herramienta de transformación de la sociedad a través de la praxis política. De su praxis política. La sociedad y sus protagonistas ahora podían definir y forjar su propio destino.
Todo aquello que el neoliberalismo de los ‘90 hizo hincapié en separar, el estado de la sociedad y por lo tanto de la política, desde el 2003 se pudo volver a juntar.
Y aquí un tema siempre en disputa. Por un lado: es claro que Kirchner solo no podía, y que la lucha y militancia de miles de compañeros durante los gobiernos de Menem- De la Rúa y Duhalde, no solo que es inestimable e inconmensurable, sino que histórica y dialécticamente necesaria, porque sin su lucha no se caía Menem, no se caía De la Rúa y no llamaba a elecciones Duhalde.
Por el otro lado: cuando Néstor asumió puso toda la voluntad para que esos reclamos y luchas previas salgan a la luz y se hagan política práctica. Condujo un país que estaba en una aguda crisis y lo sacó a flote.
La pregunta final: ¿de quién es el mérito? ¿50 y 50? ¿Sólo del pueblo? ¿Sólo de Néstor? Una sola cosa es clara: tanto pueblo-puebladas como presidente-militante fueron histórica y dialécticamente necesarios, para reconstruir la patria, llevar la bandera de los derechos humanos a la victoria, tener un crecimiento sostenido en materia económica durante 8 años, pujar las paritarias de los trabajadores siempre en aumento, no hacer ajustes a los salarios, estatizar las jubilaciones, recuperar las fábricas e inaugurar cooperativas de trabajo, apostar a la industria nacional y devolver el trabajo a más de 5 millones de argentinos.
Y entonces llega Bush…
Cumbre de Mar del Plata. Año 2005.
Los movimientos sociales y políticos que respondían al PJ de Kirchner bien atentos. Ellos, por ser allegados, sabían cómo se iba a desenvolver esa reunión. De todas formas, bien atentos.
Los movimientos sociales, partidarios o no, que venían de toda una construcción política asamblearia, barrial, sin un rumbo político definido (pero sobre todo de izquierda) y con el calor del “que se vayan todos”, no sólo estaban atentos: estaban indignados que Bush – el imperio, esté pisando nuestra amada patria. Los partidos de izquierda más combativos (en su momento combativos, hoy quizá reaccionarios) se movilizaron hacia Mar del Plata, estuvieron lo más cerca que pudieron de donde se celebraba la cumbre, escracharon toda la ciudad costera con pintadas de <fuera Bush>, intentaron hacer abortar la reunión, pero nada de eso resultó: ahí estaban Kirchner y Bush, frente a frente y frente a las cámaras.
Todos sabían a qué venía Bush. Venía a firmar un tratado de libre comercio con Latinoamérica.
Un tratado que, aunque quiera ser explicado desde una matriz económica y estratégica, es una herramienta más del imperialismo norteamericano para invadir suelo ajeno. En fin, algo más de lo común: Viene un delegado del imperio, presenta una receta económica fabulosa que nos va a venir bárbaro, se va, y al cabo de unos años aquí estamos pasando hambre nuevamente y pidiendo que nos venga a salvar.
Lo que no se sabía (mucho menos los pibes que estaban allá en Mar del Plata haciendo piquete) bien cuál era la posición de Néstor frente al imperialismo. Por eso, aunque podamos criticar lo preventivo de la izquierda y su oposicionismo frente a lo establecido, era lógico que estén ahí, en ese momento reclamando: Patria Si, colonia No. Ellos no lo llaman patria a este suelo, pero bueno, concedámosle eso ahora. Gran sorpresa se llevaron. Néstor dijo: (algo así) < no vamos a firmar un tratado de comercio exterior que no cuide nuestro comercio interno, que no cuide nuestra economía regional, que no nos convenga económicamente, que no sea de beneficio primeramente para nosotros: Latinoamérica. Así que, Bush hijo (de puta), no cerramos, no negociamos con tu receta. Vamos a negociar pensando en nuestro comercio, no vamos a ser “gendarmes de la rentabilidad de tu imperio” >. Gran frase que pronunciara Cristina F. de Kirchner al abrir las sesiones legislativas del 2010: “no voy a ser gendarme de la rentabilidad de los empresarios”.
Ahora estaban jodidos, tenían un gobierno que sin hablar de grandes revoluciones, sin nombrar a Marx, sin saber quién es Hegel, sin negar pero sin reivindicar a Guevara, estaba dando una lección de política para todo Latinoamérica y el mundo. Ni más ni menos: le decía no a EE.UU.
Hoy nos ocupamos hasta aquí. Para poder pensar más tranquilamente. Pensar que todo esto de lo que se habla aquí, pasó en 2 años de gestión solamente. Y se ve una reconstrucción muy interesante, sumamente popular y humana. Si en tan sólo 2 años se puede reconstruir identidad y patria, no quiere esto decir que en 2 años la tarea estaba hecha, sino que en 2 años se avanzó mucho en la reconstrucción de patria e identidad social; ¿se imagina lo que podría haberse recuperado desde la vuelta de la democracia hasta nuestros días? O ¿Qué serÍamos hoy si la balanza hubiera sido más equilibrada y no como fue: 8 años de los días más felices y lo demás terror, privatizaciones, represión, vender la patria con sangre, fusilamientos, desaparición, tortura y exterminio? Ó como dice Pacho O’ Donell en su Juan Manuel de Rosas, el maldito de nuestra historia oficial: ¿Qué sería hoy de nuestra patria si los que gobiernan serian insobornables patriotas como San Martin, Belgrano, Rosas y Dorrego?
Cumbre de Mar del Plata. Año 2005.
Los movimientos sociales y políticos que respondían al PJ de Kirchner bien atentos. Ellos, por ser allegados, sabían cómo se iba a desenvolver esa reunión. De todas formas, bien atentos.
Los movimientos sociales, partidarios o no, que venían de toda una construcción política asamblearia, barrial, sin un rumbo político definido (pero sobre todo de izquierda) y con el calor del “que se vayan todos”, no sólo estaban atentos: estaban indignados que Bush – el imperio, esté pisando nuestra amada patria. Los partidos de izquierda más combativos (en su momento combativos, hoy quizá reaccionarios) se movilizaron hacia Mar del Plata, estuvieron lo más cerca que pudieron de donde se celebraba la cumbre, escracharon toda la ciudad costera con pintadas de <fuera Bush>, intentaron hacer abortar la reunión, pero nada de eso resultó: ahí estaban Kirchner y Bush, frente a frente y frente a las cámaras.
Todos sabían a qué venía Bush. Venía a firmar un tratado de libre comercio con Latinoamérica.
Un tratado que, aunque quiera ser explicado desde una matriz económica y estratégica, es una herramienta más del imperialismo norteamericano para invadir suelo ajeno. En fin, algo más de lo común: Viene un delegado del imperio, presenta una receta económica fabulosa que nos va a venir bárbaro, se va, y al cabo de unos años aquí estamos pasando hambre nuevamente y pidiendo que nos venga a salvar.
Lo que no se sabía (mucho menos los pibes que estaban allá en Mar del Plata haciendo piquete) bien cuál era la posición de Néstor frente al imperialismo. Por eso, aunque podamos criticar lo preventivo de la izquierda y su oposicionismo frente a lo establecido, era lógico que estén ahí, en ese momento reclamando: Patria Si, colonia No. Ellos no lo llaman patria a este suelo, pero bueno, concedámosle eso ahora. Gran sorpresa se llevaron. Néstor dijo: (algo así) < no vamos a firmar un tratado de comercio exterior que no cuide nuestro comercio interno, que no cuide nuestra economía regional, que no nos convenga económicamente, que no sea de beneficio primeramente para nosotros: Latinoamérica. Así que, Bush hijo (de puta), no cerramos, no negociamos con tu receta. Vamos a negociar pensando en nuestro comercio, no vamos a ser “gendarmes de la rentabilidad de tu imperio” >. Gran frase que pronunciara Cristina F. de Kirchner al abrir las sesiones legislativas del 2010: “no voy a ser gendarme de la rentabilidad de los empresarios”.
Ahora estaban jodidos, tenían un gobierno que sin hablar de grandes revoluciones, sin nombrar a Marx, sin saber quién es Hegel, sin negar pero sin reivindicar a Guevara, estaba dando una lección de política para todo Latinoamérica y el mundo. Ni más ni menos: le decía no a EE.UU.
Hoy nos ocupamos hasta aquí. Para poder pensar más tranquilamente. Pensar que todo esto de lo que se habla aquí, pasó en 2 años de gestión solamente. Y se ve una reconstrucción muy interesante, sumamente popular y humana. Si en tan sólo 2 años se puede reconstruir identidad y patria, no quiere esto decir que en 2 años la tarea estaba hecha, sino que en 2 años se avanzó mucho en la reconstrucción de patria e identidad social; ¿se imagina lo que podría haberse recuperado desde la vuelta de la democracia hasta nuestros días? O ¿Qué serÍamos hoy si la balanza hubiera sido más equilibrada y no como fue: 8 años de los días más felices y lo demás terror, privatizaciones, represión, vender la patria con sangre, fusilamientos, desaparición, tortura y exterminio? Ó como dice Pacho O’ Donell en su Juan Manuel de Rosas, el maldito de nuestra historia oficial: ¿Qué sería hoy de nuestra patria si los que gobiernan serian insobornables patriotas como San Martin, Belgrano, Rosas y Dorrego?
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