Aunque no parezca. Aunque desde todos los medios concentrados se decía que sin Néstor se caía el PJ, se caía Cristina, se venía la patria a pique, decimos a todos los Lanatta, los Soloudiaga, los TNembaun, todos esos mediocres, los LAPEGÜE – como te duele negrito – a todos ellos les decimos: Estamos más vivos que nunca! . Si no nos crees fijate lo que pasó el domingo en la plaza de Mayo y lo que va a pasar el jueves 27, cuando estemos recordando a un gran presidente.
Pero no un <gran presidente> al estilo Alfonsín…no! Tampoco un <gran presidente> al estilo Frondizi. Este del que hablamos es un presidente de verdad; un militante, un peronista de la JP de los setenta, un combativo, un tipo que la política lo desbordaba. Un militante que, como presidente, tomó las riendas de una nación y la volvió patria grande.
Un flaquito que le dijo “no” al imperio de Bush. Un flaquito que se plantó frente a los oligopolios mediáticos de comunicación.
En otra nota, más que seguramente, habrá que hablar de cuanta influencia y cuanto se le debe a Néstor por el 53,2 % de los votos en favor de la Cristi.
Por ahora, nada más y nada menos, recordarlo. Por su entrega y por su valentía. Por su coraje y por gran capacidad de gestión.
Entregó todo lo que tenía y lo que pudo: su vida. No busquemos más mártires como lo hace la tonta izquierda. Pero si la muerte de Néstor no significa entregar la vida por un proyecto político, por no dejar las convicciones y por militar en contra de los grandes sectores económicos, ¿qué significa sino entregarse a la militancia?
Al igual que (por nombrar a uno de los tantos patriotas) Belgrano, que militaba sus campañas con unos dolores intestinales que lo atormentaban, Néstor iba de acá para allá, con el corazón jodido, de reunión en reunión, de avión en avión, recorriendo provincias, buscando soluciones a todo lo que podía. El caso de Mariano Ferreyra lo mató. Porque ese sindicalismo Duhaldista, que termino con Pedraza preso, para Néstor no había asesinado a alguien de PO, sino que había matado a un joven, a un militante, que lo único que lo diferenciaba de un pibe de la Cámpora era que pertenecía a otro espacio político.
Al Margen:
Si en los últimos Gobiernos y presidentes, hay que hablar de palabras como: consenso - abarcativo - abanico - amplitud - sectores - colectivo, hay que referirse al gobierno que asumió allá por el 2003 y a Néstor como presidente. Porque de aquella crisis que dejó el Neo-liberalismo no había salida posible sin consenso, sin juntarnos en la diferencia. Lo que Freire llamo: "la unidad en la diversidad" lo captó Kirchner y vio que sin consenso, sin hablar con otros espacios, sin agruparse, era imposible cualquier salida que llegue a buen puerto.
Terminó el margen.
A dos días de operado del corazón, estaba en el luna park aplaudiendo, y aunque algunos podamos reprochar algunas o varias cosas del PJ, la muerte nos sensibiliza y dejamos las críticas por un lado a un hombre que lucho por cambiarlo. Y volviendo al tema de que <dejó la vida por un proyecto> - con todo lo que salió publicado de Kirchner de hace un tiempo a esta parte - eso se puede afirmar, como también su condición militante, su lucha, sus contradicciones, sus cosas negativas. No sé si es el mejor libro que se hizo sobre Néstor, pero es bueno lo que Feinmann en su "El Flaco" dio a conocer sobre la manera de ser de un tipo, un militante, un peronista. Charlas sobre el poder, el político, el poder político, el PJ y el intelectual - ese adjetivo que tanto le gusta llevar a José Pablo el intelectual.
Con todo decimos: era un tipo que se desbordaba, a pesar de su corazón y la operación que sufrió pre-lunar park ¿cómo no iba a querer estar con su gente y con su militancia? No decimos aquí SU y Su porque sea propiedad privada y evidentemente las personas no se compran ni se venden, sino que adquiere un valor sentimental mucho mayor la palabra Su.
Fue él quien engendró esos militantes y los incorporó a la política y a la vida activa del país. Fue él, con sus acierto y errores, quién se despojó revolucionariamente de Perón y bajó el cuadro de Videla. Fue él quien en la ex ESMA dijo que las FF AA no debían estar contra el pueblo y que los juicios a los militares y cómplices de la última dictadura iban a empezar un día pero que no terminaban un día determinado, sino cuando se haya esclarecido la verdad, la justicia, y ese día lo iba a dictaminar la justicia y los jueces y no algunos funcionarios del gobierno.
Fue él, que puso en vereda a muchos intendentes del conurbano para armar el partido justicialista o para reagruparlo. También él, que primero tomó el PJ tal cual como lo había dejado Duhalde, y hoy, aunque falta mucho por limpiar, lo mejoró, lo democratizó un poco más y lo sacó de esos niveles de corrupción insólitos... Y porque se hizo todo eso, se pudo recuperar más de 5 millones de puestos de trabajo. Se pudo aumentar la inversión pública, la inversión en educación pública, se recuperaron fábricas, se recuperaron las AFJP y las Aerolíneas Argentinas.
Todas estas instituciones importantes para el país, que se recuperaron en manos del Estado - que se habían privatizado primero con los militares del '76 y que se profundizan durante Alfonsín y Menem - lo que muestran es algo mucho mayor: es una especie de estado Keynesiano. Kirchner mismo dijo "soy neo-keynesiano". El estado volvió a velar por todos los argentinos. El estado volvía a ser argentino. El estado era para todos. Y acá hay que poner blanco sobre negro: cuando un estado es para todos y el gobierno empieza a apropiarse del estado que le corresponde al pueblo y lo pone en función de una mejor calidad de vida para todos, los anti-estado, o sea, los liberales o neoliberales junto al establishment tiemblan!!. Al revés de lo que dice Feinmann, cuando recuerda el discurso del reaccionario de Blanco en su Peronismo - filosofía política de una obstinación argentina, y este tal Blanco dice así: "vamos a volver al país de nuestros abuelos", y JP dice "a los más jóvenes, cada vez que escuchen un discurso así tiemblen!: se viene el hambre". Y ahí se dan las explicaciones pertinentes que no caben aquí.
Es decir: cuando el gobierno toma los ingresos que recauda el estado y los transforma en inversión pública, en más y mejor educación, en jubilaciones aún para los que nunca habían aportado, en más salud y centros primarios de atención, en asignaciones universales por hijo, en trabajo, en desarrollo industrial, en reabrir fabricas, en fomentar la mano de obra nacional o en armar planes de trabajar cooperativos; cuando se da todo eso: el mercado está perdiendo. Es progresivo y de a poco, es verdad. Pero digamos: el peor enemigo que tienen que vencer los capitalistas son estos estatistas de mierda! Es el mercado o el estado. Mejor dicho, el capitalismo salvaje o el estado "protector". Los dos no conviven bien. Conviven, obviamente no vamos a decir que Néstor nos ha librado del mal capitalista, pero si el mercado salvaje quieren convivir con un estado que se apodera de sus recursos y los pone al servicio de los más humildes, de los chicos y medianos productores, de las pymes y en favor de dinamizar el mercado interno, no le queda otra que convivir en un explicito conflicto de intereses y dar la cara de manera obvia, como por ejemplo el lockout agropecuario del 2008 o la ley de medios.
Entonces, o es el estado o es el mercado. Y aquí nunca nos podemos dormir pensando que el mercado está más calmo y que con el 52% se van a quedar tranquilos. Si como inobjetablemente dijo Marx "la historia es un conflicto de intereses permanente o lucha de clases permanente" tengamos bien presentes que, en cuanto puedan, van a venir por nosotros y nos van a dar con todo. Por todo entiéndase palos, picanas, armas de fuego, violencia física y síquica. Claramente, como dijo Pujadas en la toma de aeropuerto de Trelew en el '72, "la vía (de lucha) no la ponemos nosotros, la vía la pone el régimen", debería ser así y en gran parte es así. Pero estamos lejos como campo popular de responder de la misma manera en caso de que se quiera tomar el poder por asalto, y en buena hora que todo eso no pase. Las armas no son juegos de PC como los juego de los 90 quisieron hacer creer, donde la vida no vale nada, donde morís o matas y te regeneras... Todavía lloramos por 30 mil.
Fue Néstor, quien entrando por la ventana en un país que venía de las ollas y las asambleas, se supo ir por la puerta grande. Porque agrupó a la tropa Revolucionaria de América Latina (aunque no me lea ningún Trosko, digamos: aunque no me lea casi nadie, más que mis amigos, espero que mi novia, algunos compañeros y algún familiar, esas palabras sabemos cómo duelen a nuestra izquierda reaccionaria - ja, díganles "Néstor juntó a la tropa revolucionaria latinoamericana" y se le pondrán los pelos de punta. Primero porque Néstor es peronista y segundo porque ellos la revolución la piensan a la europea).
Decía: juntó a la tropa revolucionaria de América Latina - Lula - Chávez - Correa - Evo - Tabaré - y concilió con los mas neoliberales para llevar una contrapropuesta concreta en la cumbre de Mar del Plata, pararse frente a Bush y decirle: "Tus recetas no me interesan. Vamos a crear nuestra identidad y eso es Unasur".
Su gran coraje para hacerse cargo de un país en llamas, para tomar el PJ de Duhalde y reinventarlo. Mucho se lo criticaba por esto de armar con el PJ, pero a 8 años de este gobierno se ve que fue un acierto, un gran acierto. El aparato o se lo quedaba Duhalde o quedaba en manos "propias", mejor que quede en manos propias y que se reinvente el conurbano y se empiece a trabajar honesta y seriamente como por ejemplo se hizo en Tigre, en Morón, en José C. Paz o el saneamiento del Riachuelo y sus barrios de alrededor.
El coraje para decirle al establishment - a la federación agraria y a la sociedad rural - por medio de su representante - el oligopolio mediático golpista y facho - "¿qué te pasa Clarín, estas nervioso?".
Y eso también fue Néstor. Un tipo que pudo hacer temblar a Clarín y como si eso fuera poco, fue parte de un proceso colectivo de muchos compañeros que formaron una nueva Ley de Medios.
¡¡Cuantos habrán querido tener los huevos para decirle semejante frase a Clarín!! Solamente un loco puede decir eso. Y como dice Freire < políticamente loco, y locamente político> (cite de memoria, puede ser que falle alguna palabra).
La capacidad de gestión tanto de Néstor como de Cristina ha sido altamente valorada. En la reelección de un modelo en el 2007, y en la profundización de un modelo ahora en 2011.
La capacidad de gestión de Néstor fue tremenda. Agarro un barco sin timón y empezó, en medio de una tormenta, a crearle uno. Empezó desde lo macro hacia lo mas chiquito. Comenzó sacándose de encima los planes de ajuste y las recetas del FMI y enterró el ALCA. Luego de eso, no paró más.
Creando escuelas, hospitales, centros de salud primaria, aumentando de 2mil millones a 40 mil millones la inversión en obra pública. Recorriendo las provincias, junto a los maestros y los sindicatos, cuando todavía, allá por el 2003, se cobraba, por ejemplo, en la provincia de Santa Fe, con bonos.
Apartado de todos los logros materiales que pudo llevar a la práctica, se destaca la integración a la política de muchísimos jóvenes y también adultos. Cambió la ética y la estética de los '90. Una gran parte de la sociedad ahora sabe que no todo se compra y se vende. Cambio la ética de la Argentina donde "está todo bien, agarra la cometa" por la justicia, por los derechos humanos, por la cárcel a los genocidas. Cambió una Argentina Neo-liberal, que había comprado el discurso de "el fin de las ideologías", por la Argentina de la lucha de clases, de que la ideología hay que llevarla como bandera a la victoria, de que hay que pelear por los ideales, propuso compromiso para cambiar la historia, militancia para crear futuro y memoria para entender y aprender de nuestros errores.
Por todo esto, una vez más, Argentina lloró un político. Pero son esos políticos que, aún en la distancia, parecen compañeros. Porque levantó todas las banderas que el campo popular reclamó durante los 90.
Porque agrupó muchos espacios en uno solo. Porque supo reinventarse y salirse de ese encasillamiento que los grupos mediáticos siempre quieren para un presidente.
Porque puso a nuestra patria de pie, con coraje, con fe, con convicción, con humildad y, durante los primeros años, casi...casi...en silencio.
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