lunes, 23 de abril de 2012

Ensayo. LO POSIBLE. LA REINVENCIÓN. EL PROYECTO. LA RESPONSABILIDAD TOTAL DE LA EXISTENCIA. 10 AÑOS DEL 2001-2002


Ensayo.  LO POSIBLE.  LA REINVENCIÓN. EL PROYECTO.
Si algo tuvieron en común todas las organizaciones sociales y políticas que se conformaron mientras estallaba la crisis neoliberal  en Argentina, durante los  meses del 2000,2001 y 2002, fue la convicción, simple no simplista, concreta no fácil, de querer salir del pozo.
 Para poder salir de un pozo, bah! dejemos lo simbólico ahora y hablemos claro: para poder empezar a reconstruir identidad, para que la sociedad vuelva a ser un colectivo de personas de carne y hueso – y no un conjunto de individualidades que nada tienen que ver unas con otras, como quiso hacer pasar la ética y la estética Menemista – y para dejar atrás una forma de gestionar  el estado  (que hacía recordar a más de uno a Martínez de Hoz y su histórica frase: “hagamos una gran nación, achiquemos el estado”)  que era privatizar todo lo que pertenecía al estado: los recursos económicos, las obras sociales, los servicios públicos, el transporte, la jubilación, la salud, la educación , la energía, etc.,  era necesario reinventarse.
Es decir, en términos sartreanos: darse el ser y hacerse responsable de ese ser.
Entendiendo que ya no se era nada luego de la larga noche neoliberal – que dejó profundas marcas en la perdida de identidad de los sujetos sociales - y había que volver a ser alguien. Aquí, el postulado de Jean Paul Sartre: “El hombre empieza por no ser nada. La existencia precede a la esencia”. Si la existencia precede a la esencia, es necesario primero hacerse responsable de que se necesita ser algo-alguien-.
 En este inventarse está  el lema “el hombre está condenado a ser libre” y la explicación: “(…) condenado, porque no se ha creado a sí mismo y, sin embargo, por otro lado, libre porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que él hace”. Entonces esas puebladas del 2001-2002 lo que quieren, por sobre todas las cosas es  Volver a ser. Darse un ser.  El hombre empieza por no ser nada y tiene que buscar ese ser, que lo constituya como algo. Al ser algo ya dio un primer paso, nada no es.
Obviamente, nadie puede darse el ser de una vez y para siempre. Siempre, aunque hay un hilo conductor que no cambia y eso es lo que verdaderamente somos, el ser tiene alteraciones debido a una complejidad de factores  sicofísicos y sociales que uno no puede manejar, pero cuando estalla una crisis social como la de hace 10 años, había sin duda que darse un ser diferente, ese era el momento. Y justamente eso es lo que hicieron las puebladas y los pobladores del 2002. Reinventarse, darse un ser diferente.
Ellos, evidentemente, eran los mismos que habían resistido el neoliberalismo, pero cuando las contradicciones del mercado estallaron; se declaró el estado de sitio y la policía empezó a reprimir, a disparar y  matar gente, se tuvieron que reinventar.  Ya no podían ser simplemente la resistencia, había que dar ese pasito al frente, ese rehacerse sobre lo hecho, ahora pasar a la ofensiva.
Muy bien, se decían: < este panorama es el peor soñado. Luchamos siempre contra este Riojano y su neoliberalismo salvaje, peleamos contra Luis XXVIII (Luis 28 es De la Rúa – dice Feinmann – tiene el doble de cara de boludo que Luis 14), ahora se van,  nos dejan,  sin sueldos, sin trabajo, sin sueños, desesperados, con hambre, con impotencia, nos cagaron a palos – nos volvieron a cagar a palos >. (La historia Argentina  es triste verla históricamente como un devenir  dialéctico. Porque pareciera que no hay dialéctica: la historia es de la derecha y la patria entreguista. Por lo menos gran parte de la historia; no con Perón, no con Kirchner, no con Cámpora. A veces parece una conversación de sordos,  parece una calesita: por H o por B. Estamos felices, nos matan a palos, lloramos compañeros, nos privatizan el país, nos reinventamos  y vuelven los palos. Ahora con Cristina y Néstor los palos por lo menos no han vuelto, pero tampoco marchamos hacia el socialismo resueltamente. 
 En otras palabras, quiero abonar que la teoría del poder de la historia de los ´70 ha fracasado rotundamente y que el mundo no camina hacia el fin de las injusticias. Y también abonar la teoría que la historia permanentemente debe ser buscada; nada está resuelto; nada está determinado, al menos, desde este presente: luego se pueden hacer teorías sobre hechos pasados que estaban, dice Heidegger, sobre -determinados).

¿Qué hicieron entonces? Otra no quedaba.  A empezar a salir del pozo. A no bajar la guardia, porque todo esto que pasaba era horrible, una pesadilla, ¿pero podría haber sido peor sin la gente movilizada en la calle y aguantando los palos de la policía? Seguramente que sí.
Y los compañeros  empezaron  a juntarse; a debatir;  a ver qué posibilidades había de cambiar un poco la realidad. Aunque sea desde alguna cosa chiquita, generar algo para empezar a reconstruir identidad. Sin perder la calle y  sin perderse solamente en definiciones políticas o partidarias, allá fueron a darle vida a  las ollas, los apoyo  escolar, los centros comunitarios, la solidaridad de los vecinos, la militancia y la sociedad civil junta, como en una especie de democracia directa aunque carente de un partido o movimiento que todo lo una.

*Es verdad, el sistema asambleario se puede pensar desde el concepto de rizoma desarrollado por Deleuze y Guattari (Deleuze y Guattari; 1972: 13) donde ningún rizoma es más importante que otro y puede tener la misma incidencia o la misma importancia, ya que no hay una subordinación de los rizomas a una raíz jerárquica. En contraposición al árbol que contiene una raíz y luego de ella se desprenden ramas. Pero más allá de esta concepción teórica, la actividad política creo que sigue estando en el “qué hacer” de Lenin: para dar la revolución se necesita de un partido. Un partido de masas. Se necesita de todo un esquema y una línea de trabajo clara. Se necesita de una jerarquización de los puestos políticos. (las cursivas son mías).

Y una vez más, allá fueron esos compañeros. Con la fe intacta. Con la militancia necesaria. Con la convicción inquebrantable que todavía se podía. Que – de nuevo – todo volvía a empezar. Que había que contar desde cero. Que efectivamente: había que darse un nuevo ser. Que a pesar de todo había que levantar la cabeza, mirar al frente, secar las lágrimas, hacer torniquete en las heridas y, aunque rengos, caminar junto a todos los que habían quedado sin trabajo, sin un techo, sin un plato de comida y, por sobre todo, sin esperanzas.
Y aquí dos frases del Mayo francés:
“Nuestra esperanza sólo puede venir de los sin esperanza”.  Esta frase del Mayo Francés podría sintetizar como comienzan a trabajar todas estas organizaciones asamblearias, siendo esa frase no una mera construcción teórica sino una realidad práctica. Y sirve  también para juntar el pensamiento de Che Guevara “la esperanza de un mundo mejor” con el pedagogo Paulo Freire y su pedagogía de la esperanza,  con Arturo Jauretche “nada grande puede hacerse sin alegría”

Los que hablan de revolución y lucha de clases sin referirse a la realidad cotidiana, hablan con un cadáver en la boca. Las orgas que en su momento nacieron, estaban muy comprometidas con esta frase. Evidentemente, desde un primer momento trabajaron así,  fue un accionar directo. No porque no hacían construcciones  teórico-políticas, sino porque, como espacio asambleario y de acción concreta,  la idea es que la práctica que puedan llevar a cabo los militantes que forman parte, supere con soluciones y militancia concreta las formulaciones teóricas, que más de una vez, lo que tendría que ser un aporte a la reflexión es una adición al desgaste, a la sectarización  ideológica y a la división del campo popular

Nuestra organización es comunitaria, con actividades sociales - culturales y decisiones políticas,  pero, justamente, porque no es partidaria es un proyecto permanente, que se fundó en un momento donde había que reinventarse como sujetos protagonistas e históricos, y que hoy se sigue reinventando a cada momento.
Dice  Sartre en  El existencialismo es un humanismo: “El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente. (…)Yo puedo querer adherirme a un partido político, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más original, más espontanea que lo que se llama voluntad. Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es. Así,  el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y hacer recaer en él la responsabilidad total de su existencia".    
Porque sigue siendo un espacio de decisiones en asambleas directas, porque trabajamos por el barrio y militamos junto a él;  sin los vecinos y los compañeros la multi no sería nada;  y los vecinos y compañeros sin la multi serian, eso lo aseguro, menos felices.
Y no nos mueve ninguna otra ambición que – desde nuestro pequeño lugar – poder crear las condiciones para ir en busca de una sociedad más justa y más libre.
Podríamos decir,  <la creación permanente>, lo inédito viable en términos de Freire. Donde siempre hay algo que todavía no salió a la luz, pero que puede salir. Que no está claro pero que es viable, que está en alguna parte.  Lo que todavía no fue creado, pero que puede ser creado, y que debe ser creado y se tiene que hacer viable.
También la creación de lo posible podría ser un buen titulo para este ensayo.  Muchos nombres podrían resultar buenos y apropiados para crear una construcción de la teoría y la política filosófica con que trabaja nuestra organización. Pero lo que interesa es resaltar la militancia durante estos 10 años, la verdadera esperanza de un mundo mejor, más justo, más igualitario, menos doloroso, menos salvaje, más humano y más feliz.
Nuestra felicidad por estar cumpliendo 10 años en el barrio. Por compartir todo esto con todos: con los muchachos y muchachas que asisten a la olla de los sábados. Con los chicos de apoyo escolar. Con los vecinos.  Con los compañeros. Con los músicos que  tocan en nuestras peñas. Con los maestros del barrio. Con los que llevan adelante talleres culturales. Con  nuestras familias. Con todos.  Recordando a los que ya no están, sumando nuevos compañeros a participar, con las puertas siempre abiertas al barrio y generando una práctica política que sea la herramienta de transformación de nuestra sociedad y sobre todo de nuestra comuna: el diálogo con todos los actores del barrio para crear la unidad en la diversidad, que nos haga visibles en las calles y abra las puertas a la construcción colectiva, ya que: “Nadie se libera solo. Nadie libera a otros. Nos liberamos juntos” ( Paulo Freire).                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           

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