Una vez pasada la euforia y tragado el sabor de la Victoria, enfriando un poco los motores de la necesaria militancia para que gane en las urnas un modelo de país, y estando un poco más tranquilos: ya que triunfó un modelo de país en el cual la oligarquía se siente más que incómoda y dio señales claras que odia no tener su histórica impunidad para afanarse todo y fusilar a quien quiera... y que a los capos de la Guerra Fría no parece caerles muy bien, habrá que ponerse a pensar en lo que viene.
Todos ó más de muchos por lo menos, tenemos incorporado a Hegel y nos gusta pensar la historia como con una matriz del devenir constante. Hay que desnaturalizar ya ese pensamiento del euro. De otra forma: nos gusta pensar,o siempre pensamos, la historia como una concadenación de sucesos que tiene una lógica necesaria e irreversible. Es decir: Hegel y Marx no han muerto todavía.
Por muchos años, y muchos años, se ha visto la historia como todopoderosa. Marx cree en el devenir de la historia (la dialéctica materialista quizá la debamos entera a él) como sucesos lógicos uno tras otro que no puede parar por el gran potencial que tiene la historia misma, es decir, la historia se autorealiza y ella crea el devenir histórico. Cuando nace la burguesía, la clase más revolucionaria que haya existido hasta el día de hoy (y que alguien lo desmienta: ha tirado a la basura todas las formas de producción anteriores a ella y ha creado una nueva: el capitalismo) explotaba al obrero como lo sigue haciendo al día de hoy. Pero en Marx había una esperanza: si el devenir histórico, materialista y dialéctico ha llegado a crear la burguesía, esta misma clase que explota obreros y los aliena, a la vez se está cavando su propia fosa: está sembrando a la próxima clase revolucionaria: la obrera, que luchará por abolir la propiedad privada y así los medios de producción serían lo que hoy llamamos: para todos. Esta tesis marxista, que también defendía Hegel - más que nada desde el poder que tiene la historia para autodevenirse - tuvo momentos de profecías cumplidas desde su mirada positivista y falo-céntrica, pero lamentablemente no ha sido tan cierta. Pensar que la historia tiene una trama interna, lógica, necesaria e ineludible, es una falacia desde el revisionismo.
Niesztche dijo "Dios ha muerto". Que gran frase!, cuánto hay que saber pensar para poder decir semejante cosa. Hoy sería mas fácil: ya que justamente la tesis de la historia del devenir irreversible, ha muerto. Al menos, entrado en una gran crisis ontológica.
Nosotros decimos que algo también ha muerto: "El motor de la historia dialéctica y necesaria , el fin supremo, la teleología de la teleología, ha muerto".
Pero Niesztche dijo algo más: "no hay hechos, hay interpretaciones" y con esto termina de enterrar la tesis hegeliana y marxista. Si no hay hechos, y lo que hay son interpretaciones nadie puede decir que la historia es la dialéctica del devenir irreversible - salvo algún anticuado y empecinado marxista. ¿Por qué? Porque ni si quiera hay unahistoria. Hay infinidades de historias como interpretaciones que se hayan hecho de ciertos sucesos. Y, desde ahí, los distintos sujetos que conforman las correlaciones de fuerzas, van a traccionar para hacer validar su historia como la historia, como la historia verdadera, lo que pasó en realidad.
Hay una entrevista que le hacen a Freire a principios de los '90, que es muy buena, la hace Claudia Korol por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, se la tituló"continúa soñando " donde el gran maestro dice - defendiéndose de los marxistas que lo atacaban en los '70 - (va de memoria): "la historia puede venir y puede no venir. Hay que ir a buscarla. No es mecánica. Cuando tú piensas que la historia viene inexorablemente hacia ti, es ahí donde renuncias a la lucha".
Ahora, vamos al título: ¿qué hacemos con este 54%?.
Este, pareciera, es el momento de dejarse estar. El cuento sería este: Néstor nos sacó a flote. Cristina siguió en ese rumbo económico sostenido y creciente. Tenemos una ley de medios. Muchos genocidas presos. Un mercado latinoamericano para nada desdeñable. Estatizamos empresas y servicios públicos. Un desempleo cada vez menor. Seguimos sosteniendo nuestro reclamo por la soberanía en Malvinas. Tenemos una ley de matrimonio igualitario. Sindicatos fuertes, no combativos pero no entreguistas como en los '90.
Festejamos un bicentenario que verdaderamente ha sido una fiesta popular, al mejor estilo Rosas. Una presidenta que da clases de política en todos lados y ha sido reelecta con el 54% de los votos. Necesariamente y por el devenir histórico, el que asuma 2015-2019 será un gobierno revolucionario.
Una aclaración importante: le doy la razón a Cooke, "un régimen no se cae, siempre hay que voltearlo", con esto quiero decir que, incluso el cuento del devenir, sería falso. Personalmente no creo en una instancia socialista sin una revolución que la dé. No creo en una revolución que llegue con los votos. Los votos son la Teatrocracia. No quiere decir que no confíe en los votos de Cristina, confío en sus votos: pero veo que no es una revolución. Es algo mucho menor, es reformista, es retocar algunas puntas. Y hay que jugar de este lado claramente, pero teniendo la conciencia de que hay que luchar por un movimiento de masas mucho mas revolucionario: el peronismo de izquierda. Es lo que seguiría a este transcurso histórico.
Entonces, con todo el cuento ese, donde el que asuma 2015 - 2019 será un gobierno revolucionario porque hay que tener cuidado al leerlo. Porque la historia que han visto estos alemanes (Marx, Hegel), en Argentina, al menos, no ha tenido el efecto de lo necesario ni de lo irreversible. Luego del peronismo no hubo un Socialismo, sino que proscripción del partido - fusilamientos - terror- persecución y muerte, y se legitimó desde un golpe de estado que venía a terminar con el régimen nazi.
Por nombrar un hecho:
Luego de la toma del frigorífico Lisandro de la Torre, no hubo un gobierno proletario, sino que hubo un plan Conintes, represión - cárcel y terror. Después del Cordobazo a Onganía, hubo una primavera camporista y nuevamente, terror-sangre-persecución - desaparición - violación , todos los ión posibles, pero nada más lejos que una patria socialista.
No podemos seguir dependiendo nunca más del poder de la historia. Hay que estar atentos, e ir a buscar nuestra historia. Esa historia que no tiene más poder que el que los sujetos que la viven le dan. La historia y sus procesos no tienen una dialéctica externa a los hombres, hay que ir en busca de esa dialéctica que nos lleve a la construcción de una patria grande.
Solamente, el poder de la historia, vemos que no nos lleva a un estadio mejor. Este proceso nacional, ha empezado con Néstor en el 2003; pero no entendamos procesocomo un conjunto de hechos que cada vez van a construir una patria más justa y quenecesariamente,luego de todas las buenas medidas tomadas por el gobierno, el Kirchnerismo devendrá en Frente Kirchnerista para la Liberación Nacional, porque incluso, cuando tuvimos al FreJuLi, la historia no fue nuestra amiga. Entendamos proceso como un conjunto de acciones llevadas a cabo por los diversos actores que tiene una sociedad y como el complejo entramado que tiene la historia y la lucha de poderes. Si entendemos proceso como otra cosa, erramos. .
Son más las dudas que las certezas de lo que vendrá, de cómo vendrá y hacia dónde irá. Pero las dudas son así, no son ni buenas ni malas, quizás tampoco construyen mucho, pero sí, al menos, deconstruyen aquellas tesis inclaudicables, de las que muchas veces somos rehénes por darles el peso del poder de la historia y, fundamentalmente, por darles vía libre sólo por el hecho de importarlas del pensamiento Eurocéntrico.Hay que ensuciarse las manos para lo que vendrá. No será fácil. Hay que militar mucho mas y mejor que antes. Habrá que jugársela de veras. Porque una vez que se ha visto que la historia no es mecánica e irrerversible, tenemos que decir que ahora empezó el baile. Y ahora hay que gobernar para todos, para los humildes, para los desposeídos, para las masas peronistas.
Y es ahora que para gobernar para las masas-los humildes y los desposeídos, habrá que gobernar contra la oligarquía, los oligopolios mediáticos de comunicación, las transnacionales.
Desde el 2003 al 2011 había mucho por recuperar, pero hoy, para gobernar para los trabajadores será gobernar contra Techint - Acindar - la Standar Oil de California - el Standar Bank - la CNN - Duhalde y el PJ de Insfrán y - Aníbal Fernández - la Sociedad Rural - Federación Agraria - Ricardo Fort - CocaCola - Kraft o la Barrick Gold.
Difícil todo junto, justamente por eso que decíamos: la historia no es irreversible, que haya ganado Cristina no quiere decir que se viene la revolución, pero sí se empieza por algo de todo eso. Vamos a poder demostrar que fuimos a buscar esa historia, que la hicimos la realidad, que la ganamos, y que la historia no tiene un poder supremo hacia un donde ir prefijado, sino que los pueblos son los verdaderos protagonistas de sus historias y que, quizás, deba triunfar la frase de "la revolución permanente". Es la frase que entierra a la doctrina marxista, si hay revolución permanente no puede haber irreversibilidad de la historia, justamente, si es necesaria la revolución todos los días, es porque puede ser que se nos escape: depende de nosotros. Además, si la historia es mecánica, no podremos hacer nada más que esperar el día que cantemos victoria, y ¿cúal es ese día?
Todos ó más de muchos por lo menos, tenemos incorporado a Hegel y nos gusta pensar la historia como con una matriz del devenir constante. Hay que desnaturalizar ya ese pensamiento del euro. De otra forma: nos gusta pensar,o siempre pensamos, la historia como una concadenación de sucesos que tiene una lógica necesaria e irreversible. Es decir: Hegel y Marx no han muerto todavía.
Por muchos años, y muchos años, se ha visto la historia como todopoderosa. Marx cree en el devenir de la historia (la dialéctica materialista quizá la debamos entera a él) como sucesos lógicos uno tras otro que no puede parar por el gran potencial que tiene la historia misma, es decir, la historia se autorealiza y ella crea el devenir histórico. Cuando nace la burguesía, la clase más revolucionaria que haya existido hasta el día de hoy (y que alguien lo desmienta: ha tirado a la basura todas las formas de producción anteriores a ella y ha creado una nueva: el capitalismo) explotaba al obrero como lo sigue haciendo al día de hoy. Pero en Marx había una esperanza: si el devenir histórico, materialista y dialéctico ha llegado a crear la burguesía, esta misma clase que explota obreros y los aliena, a la vez se está cavando su propia fosa: está sembrando a la próxima clase revolucionaria: la obrera, que luchará por abolir la propiedad privada y así los medios de producción serían lo que hoy llamamos: para todos. Esta tesis marxista, que también defendía Hegel - más que nada desde el poder que tiene la historia para autodevenirse - tuvo momentos de profecías cumplidas desde su mirada positivista y falo-céntrica, pero lamentablemente no ha sido tan cierta. Pensar que la historia tiene una trama interna, lógica, necesaria e ineludible, es una falacia desde el revisionismo.
Niesztche dijo "Dios ha muerto". Que gran frase!, cuánto hay que saber pensar para poder decir semejante cosa. Hoy sería mas fácil: ya que justamente la tesis de la historia del devenir irreversible, ha muerto. Al menos, entrado en una gran crisis ontológica.
Nosotros decimos que algo también ha muerto: "El motor de la historia dialéctica y necesaria , el fin supremo, la teleología de la teleología, ha muerto".
Pero Niesztche dijo algo más: "no hay hechos, hay interpretaciones" y con esto termina de enterrar la tesis hegeliana y marxista. Si no hay hechos, y lo que hay son interpretaciones nadie puede decir que la historia es la dialéctica del devenir irreversible - salvo algún anticuado y empecinado marxista. ¿Por qué? Porque ni si quiera hay unahistoria. Hay infinidades de historias como interpretaciones que se hayan hecho de ciertos sucesos. Y, desde ahí, los distintos sujetos que conforman las correlaciones de fuerzas, van a traccionar para hacer validar su historia como la historia, como la historia verdadera, lo que pasó en realidad.
Hay una entrevista que le hacen a Freire a principios de los '90, que es muy buena, la hace Claudia Korol por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, se la tituló"continúa soñando " donde el gran maestro dice - defendiéndose de los marxistas que lo atacaban en los '70 - (va de memoria): "la historia puede venir y puede no venir. Hay que ir a buscarla. No es mecánica. Cuando tú piensas que la historia viene inexorablemente hacia ti, es ahí donde renuncias a la lucha".
Ahora, vamos al título: ¿qué hacemos con este 54%?.
Este, pareciera, es el momento de dejarse estar. El cuento sería este: Néstor nos sacó a flote. Cristina siguió en ese rumbo económico sostenido y creciente. Tenemos una ley de medios. Muchos genocidas presos. Un mercado latinoamericano para nada desdeñable. Estatizamos empresas y servicios públicos. Un desempleo cada vez menor. Seguimos sosteniendo nuestro reclamo por la soberanía en Malvinas. Tenemos una ley de matrimonio igualitario. Sindicatos fuertes, no combativos pero no entreguistas como en los '90.
Festejamos un bicentenario que verdaderamente ha sido una fiesta popular, al mejor estilo Rosas. Una presidenta que da clases de política en todos lados y ha sido reelecta con el 54% de los votos. Necesariamente y por el devenir histórico, el que asuma 2015-2019 será un gobierno revolucionario.
Una aclaración importante: le doy la razón a Cooke, "un régimen no se cae, siempre hay que voltearlo", con esto quiero decir que, incluso el cuento del devenir, sería falso. Personalmente no creo en una instancia socialista sin una revolución que la dé. No creo en una revolución que llegue con los votos. Los votos son la Teatrocracia. No quiere decir que no confíe en los votos de Cristina, confío en sus votos: pero veo que no es una revolución. Es algo mucho menor, es reformista, es retocar algunas puntas. Y hay que jugar de este lado claramente, pero teniendo la conciencia de que hay que luchar por un movimiento de masas mucho mas revolucionario: el peronismo de izquierda. Es lo que seguiría a este transcurso histórico.
Entonces, con todo el cuento ese, donde el que asuma 2015 - 2019 será un gobierno revolucionario porque hay que tener cuidado al leerlo. Porque la historia que han visto estos alemanes (Marx, Hegel), en Argentina, al menos, no ha tenido el efecto de lo necesario ni de lo irreversible. Luego del peronismo no hubo un Socialismo, sino que proscripción del partido - fusilamientos - terror- persecución y muerte, y se legitimó desde un golpe de estado que venía a terminar con el régimen nazi.
Por nombrar un hecho:
Luego de la toma del frigorífico Lisandro de la Torre, no hubo un gobierno proletario, sino que hubo un plan Conintes, represión - cárcel y terror. Después del Cordobazo a Onganía, hubo una primavera camporista y nuevamente, terror-sangre-persecución - desaparición - violación , todos los ión posibles, pero nada más lejos que una patria socialista.
No podemos seguir dependiendo nunca más del poder de la historia. Hay que estar atentos, e ir a buscar nuestra historia. Esa historia que no tiene más poder que el que los sujetos que la viven le dan. La historia y sus procesos no tienen una dialéctica externa a los hombres, hay que ir en busca de esa dialéctica que nos lleve a la construcción de una patria grande.
Solamente, el poder de la historia, vemos que no nos lleva a un estadio mejor. Este proceso nacional, ha empezado con Néstor en el 2003; pero no entendamos procesocomo un conjunto de hechos que cada vez van a construir una patria más justa y quenecesariamente,luego de todas las buenas medidas tomadas por el gobierno, el Kirchnerismo devendrá en Frente Kirchnerista para la Liberación Nacional, porque incluso, cuando tuvimos al FreJuLi, la historia no fue nuestra amiga. Entendamos proceso como un conjunto de acciones llevadas a cabo por los diversos actores que tiene una sociedad y como el complejo entramado que tiene la historia y la lucha de poderes. Si entendemos proceso como otra cosa, erramos. .
Son más las dudas que las certezas de lo que vendrá, de cómo vendrá y hacia dónde irá. Pero las dudas son así, no son ni buenas ni malas, quizás tampoco construyen mucho, pero sí, al menos, deconstruyen aquellas tesis inclaudicables, de las que muchas veces somos rehénes por darles el peso del poder de la historia y, fundamentalmente, por darles vía libre sólo por el hecho de importarlas del pensamiento Eurocéntrico.Hay que ensuciarse las manos para lo que vendrá. No será fácil. Hay que militar mucho mas y mejor que antes. Habrá que jugársela de veras. Porque una vez que se ha visto que la historia no es mecánica e irrerversible, tenemos que decir que ahora empezó el baile. Y ahora hay que gobernar para todos, para los humildes, para los desposeídos, para las masas peronistas.
Y es ahora que para gobernar para las masas-los humildes y los desposeídos, habrá que gobernar contra la oligarquía, los oligopolios mediáticos de comunicación, las transnacionales.
Desde el 2003 al 2011 había mucho por recuperar, pero hoy, para gobernar para los trabajadores será gobernar contra Techint - Acindar - la Standar Oil de California - el Standar Bank - la CNN - Duhalde y el PJ de Insfrán y - Aníbal Fernández - la Sociedad Rural - Federación Agraria - Ricardo Fort - CocaCola - Kraft o la Barrick Gold.
Difícil todo junto, justamente por eso que decíamos: la historia no es irreversible, que haya ganado Cristina no quiere decir que se viene la revolución, pero sí se empieza por algo de todo eso. Vamos a poder demostrar que fuimos a buscar esa historia, que la hicimos la realidad, que la ganamos, y que la historia no tiene un poder supremo hacia un donde ir prefijado, sino que los pueblos son los verdaderos protagonistas de sus historias y que, quizás, deba triunfar la frase de "la revolución permanente". Es la frase que entierra a la doctrina marxista, si hay revolución permanente no puede haber irreversibilidad de la historia, justamente, si es necesaria la revolución todos los días, es porque puede ser que se nos escape: depende de nosotros. Además, si la historia es mecánica, no podremos hacer nada más que esperar el día que cantemos victoria, y ¿cúal es ese día?
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